Qué son las Hogueras de San Juan
Las Hogueras son las fiestas mayores de Alicante. Se celebran cada año en torno al 24 de junio, la noche de San Juan, y duran aproximadamente diez días. Durante ese tiempo, la ciudad se transforma completamente: las calles se llenan de monumentos de cartón piedra de varios metros de altura, de música, de pólvora, de trajes regionales y de una energía que resulta difícil de describir con palabras.
La fiesta gira en torno a las llamadas hogueras, que son esas grandes esculturas artísticas de carácter satírico o cultural que se plantan en los barrios de la ciudad durante los días previos al 24 de junio y que esa misma noche, a las doce, son prendidas fuego en lo que se conoce como la cremà.
En 2016, las Hogueras de San Juan de Alicante fueron declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, junto con las Fallas de Valencia y las Fiestas de la Mare de Déu de la Salut de Algemesí. Un reconocimiento que formalizó lo que los alicantinos ya sabían: que esto es algo único en el mundo.
De dónde vienen las Hogueras: un poco de historia
El origen de las Hogueras está ligado a los rituales ancestrales del solsticio de verano. En muchas culturas del hemisferio norte, la noche más corta del año siempre ha tenido una dimensión mágica: hogueras encendidas para ahuyentar los malos espíritus, para purificar, para pedir fertilidad a la tierra.
En Alicante, esa tradición popular se mezcló con la festividad cristiana de San Juan Bautista y fue tomando forma propia a lo largo de los siglos. Pero las Hogueras como fiesta organizada tal y como las conocemos hoy son relativamente recientes. El punto de partida oficial es 1928, cuando el periodista y escritor José María Py organizó los primeros festejos formales inspirándose en las Fallas de Valencia, aunque con una identidad propia e inconfundiblemente alicantina desde el principio.
Desde entonces, la fiesta no ha parado de crecer. Hoy participan más de 130 comisiones falleras repartidas por toda la ciudad, cada una con su hoguera, su hoguera infantil, su foguerer mayor y su bellea del foc.
Los elementos que no puedes perderte
Las Hogueras (los monumentos). Son el corazón visual de la fiesta. Cada comisión encarga a artistas locales la construcción de una escultura de cartón, madera y poliestireno que puede llegar a medir varios pisos de altura. El tema es libre, aunque la crítica social y el humor son señas de identidad del género. Hay un concurso oficial con distintas categorías y secciones, desde la Especial hasta la infantil, y los artistas que trabajan en ellas son auténticos artesanos con nombre propio en la ciudad.
La Mascletà. Cada día a las dos del mediodía, durante los días de fiesta, la Plaza de los Luceros se convierte en el epicentro de algo que no tiene nombre en otro idioma. La mascletà es una descarga de petardos y fuegos artificiales orquestada como una partitura musical. No es solo ruido: es ritmo, es crescendo, es un final que te sacude de dentro hacia afuera. Los mejores pirotécnicos del mundo compiten por estar aquí.
La Bellea del Foc y la Corte de Honor. Son las representantes oficiales de la fiesta. La Bellea del Foc es elegida cada año y preside los actos más solemnes. Su traje, su presencia y su papel ceremonial son parte fundamental del protocolo festero.
La Cremà. La noche del 24 de junio, a las doce, todas las hogueras de la ciudad arden a la vez. Es el momento más emocionante y también el más extraño: después de días construyendo y admirando esas esculturas, la ciudad decide quemarlas. Hay algo profundamente humano en ese gesto. Algo que habla de ciclos, de renovación, de soltar.
El Desfile del Traje Regional. Un espectáculo de color y tradición en el que cientos de personas desfilan por las calles principales con los trajes típicos de la indumentaria alicantina. Es uno de los actos más fotografiados y también uno de los más emotivos para quienes forman parte de él.
Cuándo se celebran exactamente
La fiesta arranca oficialmente con la plantà, cuando los monumentos se instalan en la calle, y culmina en la madrugada del 24 al 25 de junio con la cremà. La fecha del 24 de junio es inamovible: es la noche de San Juan. El resto del programa varía ligeramente cada año, pero el grueso de los actos se concentra entre el 20 y el 24 de junio.
Si solo puedes estar un día, el 24 de junio es el día. Mascletà al mediodía, pasacalles por la tarde, y cremà a medianoche. Si puedes estar varios días, los primeros sirven para recorrer las hogueras con calma y entender la ciudad desde sus barrios.
Por qué es Patrimonio de la Humanidad
La UNESCO no declara Patrimonio a una fiesta por sus fuegos artificiales. Lo hace porque reconoce que esa celebración es un vehículo de transmisión de valores culturales, de identidad colectiva, de saberes artesanales y de cohesión social que merece ser preservado. En el caso de las Hogueras, el reconocimiento llegó por todo eso: por el arte de los artistas falleros, por la fabricación artesanal de los monumentos, por el papel de las comisiones en el tejido social de los barrios, y por una forma de entender la fiesta que mezcla lo pagano y lo cristiano, lo popular y lo artístico, el humor y la emoción.
Vivirlas como turista es un privilegio. Pero entenderlas como lo que son, una fiesta viva y en evolución constante que una ciudad entera se toma en serio, es lo que marca la diferencia entre pasear y realmente comprender un lugar.